La gran mayoría de las averías de trampillón son evitables. Un mantenimiento preventivo regular cuesta mucho menos que una intervención de urgencia — y que un vehículo inmovilizado en día de reparto.
Los puntos clave de un mantenimiento
- Engrase de articulaciones y ejes para limitar el desgaste mecánico.
- Control de cilindros, latiguillos y nivel de aceite hidráulico.
- Verificación de la plataforma, las seguridades y la señalización.
- Reapriete de las fijaciones y control del desgaste de las piezas sensibles.
¿Con qué frecuencia?
La periodicidad depende de la intensidad de uso y de las cargas. Para un vehículo de reparto diario se recomienda un intervalo corto. Elaboramos con usted un plan de mantenimiento adaptado a su flota, realizado in situ.
Combinar mantenimiento y VGP
El mantenimiento preventivo es el mejor momento para preparar la inspección reglamentaria (VGP): se corrigen los puntos de desgaste antes de la inspección, evitando una nueva visita y más inmovilización.
Un trampillón bien mantenido significa más vida útil, más seguridad y costes controlados durante toda la vida del vehículo.
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